La Danitza.
Nació en 1990 en la ciudad de Temuco, específicamente en Pitrufquén. Era el 28 de octubre más helado desde hace una década y quizás por eso, su piel es tan pálida. La dejaron en "La cancha de las cruces" Ese terreno baldío cercano a la escuela número 29 que siempre huele a gato muerto y donde se acuestan los borrachos con las putas y matan a los indios que aspiran neoprén. La encontró el Lucho, el viejito de la esquina. Ese weón simpático que tiene 40 años pero representa 80, el que siempre pide plata para la bencina y que nunca ha tenido auto.
Habrían sido las 9 de la mañana aproximadamente, cuando el Lucho salió a tirar los ratones que mató en la noche, fué ahí cuando vió que los perros se peleaban una bolsa y entre tanto tironeo salían chillidos como de gatitos nuevos ahogándose. Hacía frío. El barro era como hielo. El vaho llegaba a enceguecer. Así que el Lucho se fue a su casa a buscar un palo y empezó a pegarle a los perros pa ver si algun gato todavía le servía para detener esa plaga de ratones que tenía en la ranchita. Pero el palazo le cayó a la bolsa y los perros salieron arrancando. Y no escuchó más el chillido de los gatos. Sintiéndose fracasado con su gran plan antiratones pescó la bolsa y la rompió para ver la cagada que se había mandado.
-Conchesumadre- exclamó el Lucho con sorpresa y desesperación. -Conchesumadre, ¡Es una guagua!-. Agarró la bolsa y se fué corriendo al negocio de la "Mexicana" pa' pedirle el teléfono y llamar una ambulancia. La Mexicana, que era una señora coja, gorda, con olor a cebolla se le acercó y le dijo:- ¡Estay más weón, tenis que llevarte altiro a esa guagua a la posta!-
El Lucho entonces, emprendió su viaje hasta la posta, encomendandose a la virgen. En la posta lo recibieron y lo metieron preso por haberle pegado a una guagua. -¡Me la encontré!- gritaba desesperado.
Al Lucho le dieron 15 años.
El 25 de Marzo del 2006 el Lucho salió libre. Ni un solo día dejó de pensarla. Se había desintoxicado de la bencina y de paso rejuveneció 20 años, pero se seguía viendo viejo y seguía sin tener auto.
Se pasó dos años buscandola, hasta que por fin la encontró en Santiago. Desde entonces la visita todos los meses. antes de acercarse le silva como pajarito y la Danitza que solo sabe mover los ojos le hace una sonrisa con las pupilas.
Nació en 1990 en la ciudad de Temuco, específicamente en Pitrufquén. Era el 28 de octubre más helado desde hace una década y quizás por eso, su piel es tan pálida. La dejaron en "La cancha de las cruces" Ese terreno baldío cercano a la escuela número 29 que siempre huele a gato muerto y donde se acuestan los borrachos con las putas y matan a los indios que aspiran neoprén. La encontró el Lucho, el viejito de la esquina. Ese weón simpático que tiene 40 años pero representa 80, el que siempre pide plata para la bencina y que nunca ha tenido auto.
Habrían sido las 9 de la mañana aproximadamente, cuando el Lucho salió a tirar los ratones que mató en la noche, fué ahí cuando vió que los perros se peleaban una bolsa y entre tanto tironeo salían chillidos como de gatitos nuevos ahogándose. Hacía frío. El barro era como hielo. El vaho llegaba a enceguecer. Así que el Lucho se fue a su casa a buscar un palo y empezó a pegarle a los perros pa ver si algun gato todavía le servía para detener esa plaga de ratones que tenía en la ranchita. Pero el palazo le cayó a la bolsa y los perros salieron arrancando. Y no escuchó más el chillido de los gatos. Sintiéndose fracasado con su gran plan antiratones pescó la bolsa y la rompió para ver la cagada que se había mandado.
-Conchesumadre- exclamó el Lucho con sorpresa y desesperación. -Conchesumadre, ¡Es una guagua!-. Agarró la bolsa y se fué corriendo al negocio de la "Mexicana" pa' pedirle el teléfono y llamar una ambulancia. La Mexicana, que era una señora coja, gorda, con olor a cebolla se le acercó y le dijo:- ¡Estay más weón, tenis que llevarte altiro a esa guagua a la posta!-
El Lucho entonces, emprendió su viaje hasta la posta, encomendandose a la virgen. En la posta lo recibieron y lo metieron preso por haberle pegado a una guagua. -¡Me la encontré!- gritaba desesperado.
Al Lucho le dieron 15 años.
El 25 de Marzo del 2006 el Lucho salió libre. Ni un solo día dejó de pensarla. Se había desintoxicado de la bencina y de paso rejuveneció 20 años, pero se seguía viendo viejo y seguía sin tener auto.
Se pasó dos años buscandola, hasta que por fin la encontró en Santiago. Desde entonces la visita todos los meses. antes de acercarse le silva como pajarito y la Danitza que solo sabe mover los ojos le hace una sonrisa con las pupilas.
Comentarios
Publicar un comentario